Federación de Sociedades Filatélicas de Andalucía, Ceuta y Melilla

 

La Reina Madre de la Filatelia Española

Por Ramón Mª Cortés de Haro

de la Real Academia Hispánica de Filatelia

Artículo publicado en el Atalaya Filatélica nº 114 (octubre 2006)

 

María Isabel Luisa de Borbón, para la Historia Isabel II, es la reina de España más popular entre los filatelistas de todo el mundo porque durante su reinado fue implantado el sello adhesivo como medio de pago del porte de la correspondencia al igual que 10 años antes había sucedido en Inglaterra con la reina Victoria.

A finales del primer tercio del siglo XIX no habían nacido todavía los “mass media”, los medios masivos de comunicación, lo que en el siglo XX habría de constituir el cuarto poder político. Por aquel entonces, un acontecimiento social sólo podía comunicarse por el boca a boca, por edictos proclamados por los pregoneros en las plazas de las ciudades, por los primeros periódicos o gacetas (de muy escasa difusión) o, de forma manuscrita, a través de mensajes postales.

         Hoy tenemos delante de nosotros una interesante carta real, cuyo texto reza así:

  “Conde de Marcel de Peñalva Pariente: Habiendo dado a luz la Reyna mi Augusta Esposa a las quatro de la tarde del diez del corriente una robusta Infanta, desdiciendo el Cielo de este modo nuestra venturosa unión y colmado los ardientes deseos de todos mis vasallos  que suspiran por la sucesión directa de la Corona os quiero participar para vuestra satisfacción y que tributéis  al Señor la más encendida acción de gracias por tan inestimable beneficio, rogando al mismo tiempo por la salud de la Reyna y que ampare con su Divina Omnipotencia el primer fruto de nuestro matrimonio. De Palacio 18 a de Octubre de 1830”.

Yo el Rey

 Por mandato del Rey Nuestro Señor

José de Cafranga

 

         Antes de comentar el texto haremos una breve reseña de los personajes que protagonizas este mensaje:

1. El remitente: El rey Fernando VII

Este rey, que despertó los sentimientos más encontrados entre su pueblo, odiado por unos y tan ensalzado por otros, alcanzó la corona de España bajo el apelativo de “El Deseado”. Vivió tres matrimonios estériles que hacían pensar que el heredero al trono había de ser su hermano Carlos. Sin embargo en un cuarto matrimonio con María Cristina de Borbón nacieron dos niñas: primero la futura reina Isabel y más tarde Luisa Fernanda que casaría con el duque de Montpensier.

Para que Isabel pudiera coronarse reina era preciso, en primer lugar, abolir la Ley Sálica, vigente todavía desde que fuera dictada por Felipe V, por la cual las mujeres estaban excluidas para reinar. Así pues, Fernando VII hacia el final de su reinado, promulgaba la Pragmática Sanción derogando la Ley Sálica de Felipe V, para permitir la coronación de su hija Isabel cuando él falleciera que ocurrió en 1833. Carlos IV ya había logrado de las Cortes en 1789 aprobar que la ley sálica fuera derogada  para volver a la normativa sucesoria de Las Partidas, pero la Pragmática Real no llegó a publicarse hasta que lo hiciera su hijo Fernando en 1830. Se restablecía de esta manera el derecho sucesorio tradicional castellano, recogido en Las partidas. Según el cual podía acceder al trono las mujeres en caso de morir el monarca sin descendientes varones.

La reacción de los partidarios de su hermano Carlos María Isidro (Carlos VII para sus seguidores) no se hizo esperar tras el nombramiento del Isabel como princesa de Asturias.. Fallecía Fernando VII, cuyo reinado empezó con el sobrenombre de “El deseado” y acaba sus días con el mote de “El Narizotas” e inmediatamente estallaba la primera Guerra Carlista. Los absolutistas proclamaban rey a Carlos María y se alzaban contra los liberales que defendían los derechos sucesorios de la pequeña Isabel, a los que la Reina Gobernadora, doña María Cristina, a título de regente, había recurrido, provocando el estallido de la Primera Guerra Carlista, conflicto que finalizaría con el Abrazo de Vergara en 1839, entre Espartero y Maroto. En esta primera regencia, que abarca de 1833 a 1840, momento en que se promulgó el Estatuto Real de 1834, se llevó a cabo la Desamortización de Mendizábal en 1836 y se promulgó la Constitución de 1837, de carácter progresista. En 1840 será el general Espartero quien ocupe la regencia hasta 1843, año en que Isabel es declarada mayor de edad e inicia su reinado personal.

2. El destinatario; El Conde de Marcel de Peñalva:

Cuenta la leyenda que el caballero García González de Quirós con 100 paladines a sus órdenes se enfrentó a un ejército de 10.000 moros al que hicieron batirse en retirada. Para ello la estrategia usada fue ordenar que cada soldado cristiano cogiera una tea encendida y se lanzara colina abajo en dirección al campamento moro. Al llegar abajo cada soldado apagaba la antorcha y subía a encender otra con la que se lanzaba entre gritos de nuevo hacía abajo repitiendo varias veces la operación. Los moros, creyendo se trataba del ataque de una fuerza muchos más numerosa de lo que en realidad era, huyeron despavoridos. Ese fue el origen del apellido Cienfuegos al que estuvo unido el título de conde de Marcel de Peñalba o Peñalva. Sería García de Valdés y Tineo (un asturiano natural de Tineo) el primero en gozar de ese título nobiliario.

El quinto conde de Marcel de Peñalva, Baltasar González de Cienfuegos, se casó con la hermana del célebre intelectual Melchor Gaspar de Jovellanos, Benita Josefa. El título lo heredaría su hijo Rodrigo, fruto de un matrimonio anterior, pero más importante para la historia sería el teniente general José Ignacio González de Cienfuegos Jovellanos con una brillante carrera militar que le llevaría a estar presente en enfrentamientos militares contra franceses e ingleses, tales como el asedio a Gibraltar o la batalla contra el Almirante Nelson en la bahía de Cádiz en 1797. En Oviedo se puso al frente del alzamiento de 1808 contra los franceses. En 1816 fue nombrado Capitán General de la isla de Cuba. A él debe su nombre la villa de Cienfuegos así como la provincia del mismo nombre que anteriormente fue denominada Fernandina de Jagua en honor al rey español. Fue ministro de la Guerra.

Otro hijo del mismo matrimonio Cienfuegos-Jovellanos fue Francisco Javier, cardenal arzobispo de Sevilla que antes había sido obispo de Cádiz y que tuvo una importante participación en la Junta Central durante la Guerra de la Independencia.

Así pues el Condado de Marcel de Peñalva pertenecía a uno de los más importantes linajes de Asturias. En la actualidad nadie posee ese título.

3. El autor: José de Cafranga.

Francisco Tadeo Calomarde y Arría (1773-1842) fue un odioso valido de Fernando VII al que se le puede considerar como precursor de la policía secreta. El rey parecía estar completamente dominado por él a través de la información policial que dominaba con un poder que Benito Pérez Galdós califica de aborrecible en sus Episodios Nacionales.

Fruto de sus conspiraciones contra la futura reina Isabel II mantuvo un agrio enfrentamiento que terminó con una sonora bofetada que le dio la tía de Isabel, la infanta Carlota. Ello dio lugar a su famosa frase «Manos blancas no ofenden».

Cuando su estrella se eclipsó definitivamente, José de Cafranga le sucedió al frente de la Primera Secretaría de Estado con carácter interino.  Murió, exilado, en Toulouse.

Por su parte el reputado político José Cafranga fue ministro de Gracia y Justicia, cargo del que dimitió a los dos meses de haber tomado posesión de él debido a su disconformidad con Zea Bermúdez, pasando a ser miembro del Supremo Consejo de Castilla. Entre el 1 de octubre  y el 29 de noviembre de 1832 ocupó la Secretaría de Estado con carácter interino hasta la llegada de Zea Bermúdez. Decretó una amplia amnistía que permitió el regreso de muchos exiliados liberales a España.

4. Las protagonistas:

     

    a. María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, cuarta esposa de Fernando VII y Reina Regente a su muerte. A la edad de 23 años dio a luz a la que sería Isabel II reina de España, cuyo parto se participa en la carta que comentamos. Desarrollará un papel importantísimo como regente de su hija Isabel II a la muerte de Fernando VII. Aglutinó las fuerzas liberales para enfrentarse a los absolutistas en la I Guerra Carlista que reclamaban el trono para Carlos María Isidro. Fue obligada a exilarse en París, tuvo que dejar la regencia en manos del general Espartero a cuyo cargo quedaron sus hijas María Cristina y Luisa Fernanda.

    b. La Infanta Isabel de Borbón. Ella y su hermana Luisa Fernanda fueron las dos únicas hijas de Fernando VII fruto de su cuarto matrimonio, el celebrado con María Cristina de Borbón. Tras la anulación de la Ley Sálica que impedía a las mujeres acceder al trono, por ser la mayor, sería nombrada primero Princesa de Asturias y después Reina de España, tras la muerte de su padre Fernando VII, cuando todavía no había cumplido los tres años de edad, por lo que ejerció la regencia primero su madre, Doña Cristina, y más tarde, entre 1840 y 1843 el general Espartero, como indicamos anteriormente. 

 

ISABEL II, “LA DE LOS TRISTES DESTINOS([1])

Se declaró la mayoría de edad de Isabel cuando contaba con sólo 13 años y a los escasos 16 se la obligó a casarse con su primo, el Infante don Francisco de Asís de Borbón, Duque de Cádiz. Cuentan que cuando, tras largas negociaciones y grandes presiones internacionales, especialmente de Francia se decidió esposarla con el Duque de Cádiz ella gritó: "Con Paquita no; antes de casarme con Paquita, abdico" y es que así era llamado Francisco de Asís por los pasillos de palacio, al igual que el pueblo le puso el mote de “Paquita Natillas” en referencia a su homosexualidad, Sea o no real esta acusación, lo cierto es que el matrimonio fue un auténtico desastre en el que para evitar males mayores hubieron de intervenir diferentes personajes próximos al matrimonio real incluido el propio Papa. El historiador José Luis Comellas la describe como “desenvuelta, castiza, plena de espontaneidad y majeza, en el que el humor y el rasgo amable se mezclan con la chabacanería o con la ordinariez, apasionada por la España cuya secular corona ceñçia y también por sus amantes”. Tras la triunfante revolución de 1868, la reina parte para el exilio a Francia, instalándose en París. Las desavenencias matrimoniales ya no fueron necesarias disimularlas y mientras Isabel vivió en París hasta su muerte a los 74 años de edad, Francisco de Asís lo hacía en Epinay, donde vivió hasta que muriera en 1902 dedicado a sus aficiones: los libros y las colecciones de arte. Isabel abdica a favor de su hijo Alfonso en 1870 y en 1876 regresa a España para instalarse en El Escorial, aunque no definitivamente  ya que tendría diferencias con su hijo primero y con su viuda posteriormente. Fijó su residencia en París pasando breves temporadas en España, hasta su muerte.

Las cartas de Isabel que se conservan en la Academia de la Historia, revelan la inmadurez, falta de formación y simpleza de esta reina; defectos que podemos achacar por encima de todo, a la escasísima formación que recibió en buena parte por la desidia de su madre absorbida por el quehacer político. Para quienes la rodearon se trató siempre de una criatura a utilizar políticamente y por la que nadie demostró un generoso interés.

El largo reinado de Isabel II se produce en uno de los períodos más convulsos de la historia de España. El escaso protagonismo de su iniciativa en la vida política no tenía similar paralelismo en su agitada vida íntima. Isabel II tuvo 11 hijos de los que sólo 4 llegarían alcanzar la edad adulta.

Durante su reinado, siendo responsable de la reforma el Conde de San Luis, tuvo lugar la implantación del sello adhesivo de correos para el franqueo de la correspondencia, por esa razón esta reina, más allá de sus debilidades y flaquezas, de su mediocridad personal y política, tiene una significación especial entre los filatelistas. Durante su reinado también se desarrollaron las comunicaciones al hilo de la inauguración de la primera línea ferroviaria en la península entre Barcelona- Mataró, impulsándose la construcción del ferrocarril desde 1850.

El reinado de Isabel abarca toda la época de oro de la parte clásica de la filatelia española.

He ahí como, una carta que fue adquirida por el interés de la marca de franquicia que lleva estampada en el frente, tras la lectura de su texto, cobra un significado especial para los que coleccionistas de sellos. 


NOTA:   ([1])  Así fue llamada por Benito Pérez Galdós y así pasó a ser conocida.

 

 

 


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